Las manifestaciones del sábado tuvieron un fondo amargo muy marcado. No era solo el enfado acumulado, sino bastante más: se palpaba la desesperanza y la resignación. Los que marcharon tras las pancartas y los eslóganes, la inmensa mayoría de ellos, sabían, saben, que las expresiones de descontento y áspero cabreo no van a solucionar nada. Al contrario, son conscientes, como lo es cualquier ciudadano, de que la bancarrota ferroviaria va a durar mucho tiempo, años, décadas, antes de que realmente se note, si se acaba notando, la mejora. Igual que han sido años y décadas de retrasos y mal servicio … Continuar llegint
